jueves, 1 de abril de 2010

Entregate trapito, estás rodeado...


¿Escucharon a Macri alguna vez hablar de la pobreza, de los desocupados, de los problemas sociales?

Yo no. Siempre que sale ese tema o alguien le pregunta al respecto, él dice que hay que hablar con la Lic. María Eugenia Vidal del MInisterio de Desarrollo Social.

Es increíble que el Jefe de Gobierno no pueda decir ni una palabra sobre estos temas.

O tal vez no....tiene cosas más importantes de que preocuparse.

Los ciudadanos decentes que pagan impuestos, agradecidos.

Alejandra Paz


Por Jorge Giles

30-03-2010 /

Mauricio Macri sigue en su afán de combatir la pobreza y, ya que está, combatir a los pobres.

Duro con ellos Mauricio. Que no quede ninguno para el Bicentenario.

Que las callecitas porteñas vuelvan a oler ese perfume francés del primer centenario, aunque el Riachuelo no sea el Sena ni la "poli" del Fino sea la "poli" parisina.

Que no se vean trapitos ni artistas callejeros ni artesanos, es también una manera de despegarse de "la mierda oficialista".

La picana eléctrica Taser será el arma para combatir a estas mafias urbanas.

Ya que no habrá multas ni trabajo correctivo para estos delincuentes, por que "estas mafias están compuestas por gente que no tiene patrimonio", afirmaron los de Macri.

¿No es fino?

En solemne conferencia, el jefe de la Ciudad comunicó la inclaudicable decisión de reformar el Código contravencional para prohibir la actividad de los pibes que cuidan y limpian coches en las calles, "los trapitos", prohibir el uso de palos y los rostros cubiertos de manifestantes y autorizar la inmediata intercepción de personas que por "su aspecto" resulten sospechosas, antes que puedan cometer un delito y, si estas personas portaran una ganzúa, un elemento cortante, o cualquier otro que haga presumir la comisión de un delito, pues bien, entonces a meterlos en la gayola.

A guardar el corta uñas señora, por las dudas.

En primicia, estamos en condiciones de informar (como diría un movilero) que la inteligencia macrista, que incluye a los legisladores del Pro, habría detectado una conversación de la Presidenta con su esposo, en donde ambos pronunciaron en sólo media hora de charla, al menos cien veces la palabra "inclusión social".

Advertido de este dato, dice la fuente, absolutamente veraz, Macri no dudó en convocar a su gabinete para decirles que su gobierno haría exactamente lo contrario del modelo de inclusión que preside Cristina; es decir, ejecutaría más exclusión social.

Y lo habría fundamentado en los principios de las artes marciales, que enseñan a identificar a un enemigo, haciendo exactamente lo contrario que el enemigo hace.

"¿Por quién empezamos, jefe?" Habría preguntado Rodri Larreta.

A lo que Macri respondió con su tonito habitual:

"¿Y con quién va a ser, papá?" "Con los trapitos" se respondió él mismo.

La estrategia fue saludada con largos aplausos y vivas de los presentes y algunos, muy sensibilizados, derramaron lágrimas de emoción mientras elevaban al cielo sus miradas y gritaban entusiastas: "Aleluya, bendito sea el señor"

Para no blasfemar ni ofender a nadie, preferimos dar rienda suelta a nuestra cultura discepoliana, en el vano intento de explicar semejante despropósito reaccionario.

Lo hizo maravillosamente León Gieco en su canción "El Imbecil":

"Son de los que quieren que los chicos estén pidiendo guita y comida en las calles.

Cerrás las ventanillas de tu auto falo, cuando los chicos te piden un mango.

Cuidado Patri, guarda Ezequiel, cuidado el bolso con cosas de valor.

Cuidado Nancy, poné el brazo adentro, de un manotazo te sacan el reloj.

Soy su padre y les voy a explicar que piden para no trabajar.

No tuvieron la suerte de ustedes de tener un padre como el que tienen".

Ya no hace falta gastarse en palabras para describir el modelo de país de Macri, Carrió, Cobos, Duhalde, De Narváez.

Hay que mirar la ciudad, nada más.

Lo que para Cristina es inversión social, para esa derecha, como lo dice Clarín, es puro "gasto público".

¿Pondrán en esa lista de "gastos" la fenomenal transferencia de recursos que la Nación otorga a Macri en obras de infraestructura y subsidios que en dinero significan un 50 % más al presupuesto porteño?

Cuando usted lea que dicen: "hay que recortar el gasto público de los Kirchner", sepa que están proponiendo cortar la obra pública, la construcción de viviendas, escuelas y hospitales, la creación de fuentes de trabajo y producción.

Después elija.

Entre la pulsión de la vida y la pulsión de la muerte, no hay mucho para dudar.

sábado, 27 de marzo de 2010

¡FELIZ CUMPLEAÑOS DICEPOLIN!


¿Vos te creés que yo tenía la menor sospecha de que iba a reanudar estas audiciones? ¡No para qué! Si te lo dije todo. Treinta y siete noches te hablé, treinta y siete noches en que te lo dije todo y vos no entendiste nada. Mejor dicho, no es que no me entendiste. No quisiste entender, que eso es peor. Pero te hablé treinta y siete noches y creo que ésa fue la embarrada. Yo debía haberte hablado treinta y siete días, siempre de día. La almohada, es un elemento muy valioso en la vida de la gente, pero la almohada sola, entendés, sin la noche. La almohada y la noche juntas son un peligro tremendo para la gente que como vos, acuña desesperanzada la idea de una rehabilitación que no puede llegarle, que no debe llegarle porque sería la desgracia de todos.

¿Me oís? Porque la noche es terrible para los que están en tu tormento. Les da no se si por proceso o por cansancio, una idea deforme de la realidad y porque el insomnio tiene la virtud de transformar en razonables las cosas más injustas.

Lo tuyo, por ejemplo. ¡Que querés volver! Lo tuyo, que es monstruoso porque es historia y está escrito en la memoria, en los papeles, en las cárceles, en los muertos y en los vivos que están muertos. Sos el pasado, el pasado más cruel que haya vivido nación alguna. Porque ningún país nació a la vida con tantas posibilidades para ser dichoso como este tuyo, y ninguno padeció tanta injusticia y tanta barbaridad como este tuyo y por tu culpa.

Sos el pasado que quiere volver por amor propio, sólo por amor propio. Idea mezquina la tuya en esta hora de las grandes decisiones, tan mezquina la idea que de tanto andarte a pie por la cabeza ella misma se te ha detenido avergonzada en las sienes y te late como si tuvieras un kilo en cada una.

¿Y sabés por qué? Porque tu idea y yo sabemos que no debés volver. Y vos también, en el fondo de tu alma, aunque lo escondas, sabés también que no debés volver. Por decoro. Por recuerdo. Por historia. Sos la imagen del retroceso, de la injusticia, del hambre, del entreguismo. Y el pueblo lo sabe, como lo sabés vos. El pueblo lo sabe, porque lo padeció, que venís de viejos partidos que nunca hicieron nada en beneficio del pueblo que es la patria y que si alguno de los tuyos, alguna vez, intentó portarse bien, se cansó en seguida. Fue solamente algún abuelo que se murió hace mucho. El pueblo sabe que vos sos nieto, que todos ustedes son nietos, que ninguno de ustedes hizo nada más que ser nieto, nieto de la plata, nieto de las ideas. Que desde la muerte de ellos, hasta la llegada de este gobierno, hubo un vacío de dignidad y esfuerzo que vos pudiste llenar y como un criminal no cumpliste ninguna de las veces que se te dio el gobierno.

Porque vos no sos una esperanza, ni una incógnita. ¡Vos gobernaste! ¡No una vez, sino varias veces... y mal! ¡Gobernaste mal! Infamemente. Y el pueblo sabe eso, como sabe todo. Reconocé entonces que es mal negocio para un pueblo tu vuelta al poder si para respetarte un poco ese pueblo tiene que pensar en tu abuelo.

Mal negocio para un pueblo como éste que está frente a un gobierno de asombro que le ha dado lo que ni Dios ni la madre le dieron en mil años. De un gobierno que ha puesto en marcha a la patria hacia un destino que nadie, nada más que él solo, puede conducir por una razón sencilla: porque este gobierno, en vez de seguir lo clásico que era tan cómodo, se metió en el tembladeral de las revisiones alcanzando a cada uno la proporción de dicha que le corresponde, revolución gloriosa que se alcanzó con el esfuerzo de unos cuantos para felicidad de todos, tan afortunada como revolución que vos, para darle alguna posibilidad a tu propaganda, tenés que ofrecer en tus discursos migajas de esa doctrina triunfante.

No creas que no te oí; bien claro que lo dijiste en una proclamación: «Y podemos asegurar a los obreros que si llegamos al poder las conquistas obtenidas no se perderán». ¿Obtenidas por quién? Por este gobierno. ¿Y si las obtuvo este gobierno, por qué te van a votar a vos? Has perdido hasta la sensación del ridículo. Mirá: este gobierno es tan perfecto que, por lograrlo todo, hasta nació de un carozo: no arrastra taras, no arrastra pasado, sólo tiene un presente indiscutible y un porvenir que da envidia.

Sí, Mordisquito. Vos sabés que no debés volver. Como sabés también que en el cuarto oscuro tus candidatos y vos lo van a votar a este gobierno. Sí, calláte. Yo sé lo que te digo. Si esto no fuera tan serio, si se pudiera hacer la broma, me gustaría que los peronistas todos te votáramos para verte disparar al extranjero horrorizado del triunfo, espantado de no saber qué hacer con un país cuyo destino no entendiste nunca y cuyo bienestar te repugna.

Hasta mañana, Mordisquito. Vengo por pocos días porque me has hecho volver, pero es la hora de las definiciones y yo tengo la obligación de decirte por qué no te prefiero ni yo, ni este pueblo. Tengo cincuenta años y una memoria de fierro. Y en esas condiciones, ¡no me la vas a contar, Mordisquito!

Enrique Santos Discépolo Deluchi, conocido como Discepolín, fue compositor, músico, dramaturgo y cineasta argentino, (27 de marzo de 1901 - 23 de diciembre de 1951).

Para escucharlo leído por Enrique Santos Discépolo ir a

http://desde-los-satelites.blogspot.com/2010/03/mordisquito-segunda-entrega-23.html#comments

viernes, 26 de febrero de 2010

El odio

Por Eduardo Aliberti

Sí, el tema de estas líneas es el odio. Planteado así, de manera tan seca y contundente, quizás y ante todo deba reconocerse que es más propio de cientistas sociales que de un simple periodista u opinólogo. Pero, precisamente porque uno es esto último, registra que su razonamiento respecto del clima político y social de la Argentina desemboca en algo que ya excede a la mera observación periodística.

Hay –es probable– una única cosa con la que muy difícilmente no nos pongamos todos de acuerdo, si se parte de una básica honestidad intelectual. Con cuantos méritos y deficiencias quieran reconocérsele e imputarle, desde 2003 el kirchnerismo reintrodujo el valor de la política, como ámbito en el que decidir la economía y como herramienta para poner en discusión los dogmas impuestos por el neoliberalismo. Ambos dispositivos habían desaparecido casi desde el mismo comienzo del menemismo, continuaron evaporados durante la gestión de la Alianza y, obviamente, el interregno del Padrino no estaba en actitud ni aptitud para alterarlos. Fueron trece años o más (si se toman los últimos del gobierno de Alfonsín, cuando quedó al arbitrio de las “fuerzas del mercado”) de un vaciamiento político portentoso. El país fue rematado bajo las leyes del Consenso de Washington y la rata, con una audacia que es menester admitirle, se limitó a aplicar el ordenamiento que, por cierto, estaba en línea con la corriente mundial. También de la mano con algunos aires de cambio en ese estándar, y así se concediera que no quedaba otra chance tras la devastación, la etapa arrancada hace siete años volvió a familiarizarnos con algunos de los significados que se creían prehistóricos: intervención del Estado en la economía a efectos de ciertas reparaciones sociales; apuesta al mercado interno como motor o batería de los negocios; reactivación industrial; firmeza en las relaciones con varios de los núcleos duros del establishment. Y a esa suma hay que agregar algo a lo cual, como adelanto de alguna hipótesis, parecería que debe dársele una relevancia enorme. Son las acciones y gestos en el escenario definido como estrictamente político, desde un lugar de recategorización simbólica: impulso de los juicios a los genocidas; transformación de la Corte Suprema ; enfriamiento subrayado con la cúpula de la Iglesia Católica ; Madres y Abuelas resaltadas como orgullo nacional y entrando a la Casa Rosada antes que los CEO de las multinacionales; militancia de los ’70 en posiciones de poder. En definitiva, y –para ampliar– aun cuando se otorgara que este bagaje provino de circunstancias de época, sobreactuaciones, conciencia culposa o cuanto quisiera argüirse para restarles cualidades a sus ejecutores, nadie, con sinceridad, puede refutar que se trató de un “reingreso” de la política. Las grandes patronales de la economía ya no eran lo único habilitado para decir y mandar. Hasta acá llegamos. Adelante de esta coincidencia que a derecha e izquierda podría presumirse generalizada, no hay ninguna otra. Se pudre todo. Pero se pudre de dos formas diferentes. Una que podría considerarse “natural”. Y otra que es el motivo de nuestros desvelos. O bien, de una ratificación que no quisiéramos encontrar.

La primera nace en el entendimiento de la política como un espacio de disputa de intereses y necesidades de clase y sector. Por lo tanto, es un terreno de conflicto permanente, que ondula entre la crispación y la tranquilidad relativa según sean el volumen y la calidad de los actores que forcejean. Este Gobierno, está claro, afectó algunos intereses muy importantes. Seguramente menos que los aspirables desde una perspectiva de izquierda clásica, pero eso no invalida lo anterior. Tres de esos enfrentamientos en particular, debido al tamaño de los bandos conmovidos, representan un quiebre fatal en el modo con que la clase dominante visualiza al oficialismo. Las retenciones agropecuarias, la reestatización del sistema jubilatorio y la ley de medios audiovisuales. Ese combo aunó la furia. Una mano en el bolsillo del “campo”; otra en uno de los negociados públicos más espeluznantes que sobrevivían de los ’90, y otra en el del grupo comunicacional más grande del país, con el bonus track de haberle quitado la televisación del fútbol. De vuelta: no vienen al caso las motivaciones que el kirchnerismo tenga o haya tenido y no por no ser apasionante y hasta necesario discutirlas, sino porque no son aquí el objeto de estudio. Es irrebatible que ese trío de medidas –y algunas acompañantes– desató sobre el Gobierno el ataque más fanático de que se tenga memoria. Hay que retroceder hasta el segundo mandato de Perón, o al de Illia, para encontrar –tal vez– algo semejante. Potenciados por el papel aplastante que adquirieron, los medios de comunicación son un vehículo primordial de esa ira. El firmante confiesa que sólo la obligación profesional lo mueve a continuar prestando atención puntillosa a la mayoría de los diarios, programas radiofónicos, noticieros televisivos. No es ya una cuestión de intolerancia ideológica sino de repugnancia, literalmente, por la impudicia con que se tergiversa la información, con que se inventa, con que se apela a cualquier recurso, con que se bastardea a la actividad periodística hasta el punto de sentir vergüenza ajena. Todo abonado, claro está, por el hecho de que uno pertenece a este ambiente hace ya muchos años, y entonces conoce los bueyes y no puede creer, no quiere creer, que caigan tan bajo colegas que hasta ayer nomás abrevaban en el ideario de la rigurosidad profesional. Ni siquiera hablamos de que eran progresistas. La semana pasada se pudo leer que los K son susceptibles de ser comparados con Galtieri. Se pudo escuchar que hay olor a 2001. Hay un límite, carajo, para seguir afirmando lo que el interés del medio requiere. Gente de renombre, además, que no se va a quedar sin trabajo. Gente –no toda, desde ya– de la que uno sabe que no piensa políticamente lo que está diciendo, a menos que haya mentido toda su vida.

Sin embargo, más allá de estas disquisiciones, todavía estamos en el campo de batalla “natural” de la lucha política; es decir, aquel en el que la profundidad o percepción de unas medidas gubernamentales, y del tono oficialista en general, dividieron las aguas con virulencia. Son colisiones con saña entre factores de poder, los grandes medios forman parte implícita de la oposición (como alternativamente ocurre en casi todo el mundo) y no habría de qué asombrarse ni temer. Pero las cosas se complican cuando nos salimos de la esfera de esos tanques chocadores, y pasamos a lo que el convencionalismo denomina “la gente” común. Y específicamente la clase media, no sólo de Buenos Aires, cuyas vastas porciones –junto con muchas populares del conurbano bonaerense– fueron las que el 28-J produjeron la derrota electoral del kirchnerismo. ¿Hay sincronía entre la situación económica de los sectores medios y su bronca ya pareciera que crónica? Por fuera de la escalada inflacionaria de las últimas semanas, tanto en el repaso del total de la gestión como de la coyuntura, los números dan a favor. En cotejo con lo que ocurría en 2003, cuando calculado en ingresos de bolsillo pasó a ser pobre el 50 por ciento del país, o con las marquesinas de esta temporada veraniega, en la que se batieron todos los records de movimiento turístico y consumo, suena inconcebible que el grueso de la clase media pueda decir que está peor o que le va decididamente mal. Pero eso sería lo que en buena medida expresaron las urnas, y lo que en forma monotemática señalan los medios.

Veamos las graduaciones con que se manifiesta ese disconformismo. Porque podría conferirse la licencia de que, justamente por ir mejor las cosas en lo económico, la “gente” se permite atender otros aspectos en los que el oficialismo queda muy mal parado, o apto para las acusaciones. Ya se sabe: autoritarismo, sospechas de corrupción, desprecio por el consenso, ausencia de vocación federalista, capitalismo de amigotes y tanto más por el estilo. Nada distinto, sin ir más lejos, a lo que recién sobre su final se le endilgó a Menem y su harén de mafiosos. ¿Qué habrá sucedido para que, de aquel tiempo a hoy, y a escalas tan similares de bonanza económica real o presunta, éstos sean el Gobierno montonero, la puta guerrillera, la grasa que se enchastra de maquillaje, los blogs rebosantes de felicidad por la carótida de Kirchner, los ladrones de Santa Cruz, la degenerada que usa carteras de 5 mil dólares, la instalación mediática de que no llegan al 2011, el olor al 2001, el uso del avión presidencial para viajes particulares? ¿Cómo es que la avispa de uno sirvió para que se cagaran todos de la risa y las cirugías de la otra son el símbolo de a qué se dedica esta yegua mientras el campo se nos muere? ¿Cómo es que cuando perpetraron el desfalco de la jubilación privada nos habíamos alineado con la modernidad, y cuando se volvió al Estado es para que estos chorros sigan comprándose El Calafate? Pero sobre todo, ¿cómo es que todo eso lo dice tanta gente a la que en plata le va mejor?

Uno sospecharía principalmente de los medios. De sus maniobras. De que es un escenario que montan. Pues no. Por mucho que haya de eso, de lo que en verdad sospecha es de que el odio generado en las clases altas, por la afectación de algunos de sus símbolos intocables, ha reinstalado entre la media el temor de que todo se vaya al diablo y pueda perder algunas de las parcelas pequebú que se le terminaron yendo irremediablemente ahí, al diablo, cada vez que gobernaron los tipos a los que les hace el coro.

Debería ser increíble, pero más de 50 años después parece que volvió el “Viva el Cáncer” con que los antepasados de estos miserables festejaron la muerte de Eva.

sábado, 13 de febrero de 2010

Liberarnos de zonceras argentinas

"¿Los argentinos somos zonzos...?". "Las zonceras que voy a tratar consisten en principios introducidos en nuestra formación intelectual desde la más tierna infancia -y en dosis para adultos con la apariencia de axiomas, para impedirmos pensar las cosas del país por la simple aplicación del buen sentido... A medida que usted vaya leyendo algunas, se irá sorprendiendo, como yo oportunamente, de haberlas oído, y hasta repetido, innumerables veces, sin reflexionar sobre ellas y, lo que es peor, pensando desde ellas."


"Basta detenerse un instante en su análisis para que la zoncera resulte obvia, pero ocurre que lo obvio pasa con frecuencia inadvertido, precisamente por serlo."

"Su fuerza no está en la argumentación. Simplemente excluyen la argumentación actuando dogmáticamente mediante un axioma introducido en la inteligencia -que sirve de premisa- y su eficacia no depende, por lo tanto de la habilidad en la discusión como de que no haya discusión. Porque en cuanto el zonzo analiza la zoncera -como ya se ha dicho- deja de ser zonzo,"

"Para hacerlo sólo se requiere no ser zonzo por naturaleza ... ; simplemente, estar solamente azonzado, que así viene a ser cosa transitoria, como lo señala el verbo."

"Tampoco son zonzos congénitos los difusores de la pedagogía colonialista. Muchos son excesivamente vivos porque ése es su oficio y conocen perfectamente los fines de las zonceras que administran: otros no tienen ese propósito avieso sin ser zonzos congénitos: lo que les ocurre es que cuando las zonceras se ponen en evidencia no quieren enterarse; es una actitud defensiva porque comprenden que con la zoncera se derrumba la base de su pretendida sabiduría y, sobre todo, su prestigio."

"Las zonceras no se enseñan como una asignatura. Están dispersamente introducidas en todas y hay que irlas entresacando... se apoyan y se complementan unas con otras, pues la pedagogía colonialista no es otra cosa que un puzzle de zonceras. ...de la comprobación aislada de cada zoncera llegaremos por inducción -del fenómeno a la ley que lo rige- a comprobar que se trata de un sistema, de elementos de una pedagogía, destinada a impedir que el pensamiento nacional se elabore desde los hechos, es decir desde las comprobaciones del buen sentido."

"Civilización y barbarie, esa zoncera madre que las parió a todas: Todo hecho propio por serlo, era bárbaro y todo hecho ajeno, importado, por serlo, era civilizado. Civilizar, pues, consistió en desnacionalizar."

"Descubrir las zonceras que llevamos adentro es un acto de liberación: es como sacar un entripado valiéndose de un antiácido, pues hay cierta analogía entre la indigestión alimenticia y la intelectual. Es algo así como confesarse o someterse al psicoanálisis -que son modos de vomitar entripados-, y siendo uno el propio confesor o psicoanalista".

En Manual de zonceras argentinas de Arturo Martín Jauretche (Lincoln,13 de noviembre de 1901- Buenos Aire, 25 de mayo de 1974). Pensador, escritor y político argentino.

domingo, 24 de enero de 2010

Festejamos cuando nos va mal


Tropiezos. En 2008, en Barrio Norte cacerolearon a favor del campo.


Por Luz Laici

La frase volvió a escucharse en las últimas semanas. “Ojalá se vaya esta yegua.” No hace falta especificar demasiado: el uso ofensivo del animal refiere a la presidenta Cristina Fernández. El disparador esta vez fue el conflicto entre el gobierno y el presidente del Banco Central, Martín Redrado, fogoneado por una oposición política y ciertos sectores de la sociedad que parecieran regodearse con el camino al fracaso. Para (casi) todos.

Ya pasó tiempo atrás: la mayoría de los argentinos festejó el bombardeo del ’55, acompañó el golpe del ’76 con gritos de gol incluidos, entregó oro y comida porque “las Malvinas son argentinas”, aplaudió la presión económica que llevó a la entrega anticipada del gobierno de Raúl Alfonsín, festejó las privatizaciones de Carlos Menem, marchó en diciembre de 2001 hacia Plaza de Mayo y caceroleó en Barrio Norte por la pobre Sociedad Rural. ¿Casualidad o puro masoquismo local?

“Golpe blando”, sentencia el teólogo Rubén Dri. Y explica: “Como lo describió el politólogo norteamericano Gene Sharpe, esos procesos destituyentes se caracterizan por la deslegitimación, el calentamiento de la calle, las fracturas políticas. La defensa de las instituciones y su calidad constituyen muletillas de quienes no pierden oportunidad, porque toda ocasión es buena para un brindis, para desgastar al gobierno y su capacidad de llevar adelante la gestión para la que fue elegido. En ese caso, se apuesta al conflicto respondiendo a los intereses personales y no a los colectivos. Hoy en día, (Julio) Cobos y Redrado son los exponentes máximos de quienes hacen de la traición y la hipocresía una virtud. Como lo insinuaron Grondona y Biolcati en amigable conversación, Cobos está allí esperando que la manzana le caiga en las manos, mientras la oposición sacude el manzano con todas sus fuerzas”.

Ni siquiera en tiempos como el 2010 que, en la mayoría de las previsiones, se avizoraba con recuperación económica, superávit fiscal y comercial y redistribución del ingreso con la asignación universal por hijo a la cabeza, los argentinos nos entregamos al disfrute de las buenas perspectivas. Una idiosincracia que, para el historiador Pacho O’Donnell, tiene su raíz histórica en “la base del dilema sarmientito, de civilización o barbarie, donde la civilización era el ideal europeo y la barbarie, las provincias, los gauchos, los federales, los caudillos, las tradiciones criollas, lo propio. Esa cuestión, el construirnos al revés, hace que sintamos lo ajeno como mejor de lo propio y nos autodenigremos”.

El psicoanalista Enrique Carpintero, en cambio, lo ilustra de otro modo: “Sin ir tan lejos en el tiempo, en los ’90 el afianzamiento de la globalización capitalista generó una cultura basada en el individualismo que no encontró alternativa de cambio. Es conocido el ego de los argentinos en el mundo pero no debemos entender el fracaso de nuestra estabilidad como sociedad sólo por cuestiones internas sino ante la complejidad de un mundo globalizado. En griego, individualismo se llama idiocia, lo cual nos lleva a que uno de los problemas sea la importancia que tuvo la subjetividad del idiota al que sólo le interesa el mezquino interés privado. El idiota, hoy en día, desconoce al otro y los valores de solidaridad, y eso hace que amenace con llevar la catástrofe a todo el mundo. Es aquí donde encontramos el fracaso de una cultura globalizada que no responde a nuestras necesidades e intereses”.

La historia de los países tiene sus particularidades. Y la nuestra no es la excepción: crisis cíclicas, festejadas por amplios sectores sociales y un alto grado de desacople en las consecuencias. ¿Ausencia de culpa o autocrítica nula? “Abundante clase media”, ironiza Dri. “Un abanico social que, en general, no se hizo ni se hace cargo de sus actos –continúa–, porque la culpa la tiene el otro, como canta Larralde.”

“No bien el único proyecto de país se redujo a que nadie te joda, un horizonte descomprometido y genocida se abrió paso en la sociedad argentina”, analiza el historiador Alejandro Horowicz. Y agrega: “El responsable final de las conjuras es el gobierno nacional mientras todos buscan seguir siendo indefinidamente adolescentes, carentes de la menor responsabilidad. El 2001 mitigó durante una fracción de segundo histórico esa pobrísima perspectiva, pero no bien el 3 a 1 se estabilizó, cada cual volvió a sus asuntos. Con la reaparición del conflicto social –la resolución 125 trajo a la superficie los sedimentos más miserables y constitutivos de una sociedad que no repensó nada– los temores revivieron movilizados por el nuevo horizonte de crisis. Y una vez más quedó claro que los responsables de la dictadura terrorista no eran sólo tres comandantes militares, sino la compacta mayoría que, implícita o explícitamente, militó bajo las banderas del ‘por algo será’”.

Una elección, al menos, curiosa si se tiene en cuenta que la desdicha, lejos de ser ajena, resulta compartida. Y deshilacha todo intento de integración social. “Pero el establishment nunca reconoce las políticas que buscan mejorar la situación social”, comenta Jorge Elbaum, profesor de Sociología y Comunicación Política. Y remata: “Aunque también implica un déficit político y comunicacional de quienes buscan transformar la realidad, como sucedió en los primeros años del kirchnerismo, porque entienden al pesimismo como una ‘esencia’, algo inserto en la sociedad. Y esto no es así: el sabotaje político es simplemente enarbolado por aquellos que perderían el tren de su proyecto. Como sucede con el neoliberalismo y los conservadores hoy, que sienten que está en juego su propia supervivencia futura y cuando se trata de proyectos en conflicto, el fracaso del otro suele verse como triunfo propio”.

Y eso que estamos en el año del Bicentenario. ¿Habremos madurado?

sábado, 19 de diciembre de 2009

Rechazo a Posse

http://rechazoaposse.blogspot.com/

"Empezamos el sábado 12 y en 5 días recibimos más de 8000 adhesiones verificadas.

Carta de rechazo a Posse Ministro de Educación de la Ciudad

Quienes trabajamos en el ámbito de la educación queremos expresar nuestro más enérgico y contundente repudio a la designación de Abel Posse como ministro de Educación de la Ciudad de Buenos Aires. La decisión tomada por Mauricio Macri coloca al frente de la cartera educativa a un personaje que ha desplegado de manera extendida concepciones antidemocráticas y fascistas, que se vuelven aún más trágicamente dramáticas cuando quien las sostiene no es solamente un ciudadano común sino el funcionario que debería asegurar la plena vigencia del derecho a la educación de nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes.

No se trata sólo de que el designado ministro tenga nulo conocimiento del área para la que fue convocado. Se trata de que Posse reivindica el accionar genocida de la última dictadura, cuestionando los juicios a los represores y la transmisión de la memoria sobre el pasado reciente a las nuevas generaciones, una tarea pedagógica fundamental de toda sociedad democrática. Se trata de que Posse propone profundizar el accionar represivo sobre los y las docentes que realizan huelgas en reclamo por mejores condiciones de trabajo, y sobre los niños, niñas y jóvenes en quienes –afirma- la entidad "asesino" prevalece sobre “la edad biológica”. Se trata de que Posse sostiene concepciones contrarias a la igualdad de género, afirmando supuestas limitaciones obvias de las mujeres. Estas y otras afirmaciones ignoran cuestiones sociales y político-pedagógicas elementales del área que Posse ha asumido, expresan posiciones inaceptables acerca de los sujetos hacia quienes debe dirigir su accionar, y suscitan alarma ante la concepción de política educativa que pone de manifiesto el Gobierno de la Ciudad con esta designación. Porque, seamos claros: no es una “nueva equivocación” de Macri, ni es una decisión aislada.

Posse no puede ni debe ser ministro de educación porque criminaliza a los estudiantes, a los docentes que se movilizan, a la lucha por la vigencia y ampliación de los derechos humanos, a los sujetos en condiciones de pobreza y desocupados. Los abajo firmantes creemos que la educación supone siempre una tarea orientada a la construcción de sociedades más plurales, democráticas, igualitarias y justas, y resulta un derecho cuya plena vigencia y promoción requiere de un compromiso político y pedagógico irrenunciable para con nuestros niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos. En este sentido, las decisiones políticas de la Ciudad y por ende, la designación de Posse resultan absolutamente inaceptables para cualquier sociedad que se proponga promover y extender el alcance de dicho derecho y combatir la exclusión y la discriminación.

Por ello, nos sumamos a otras expresiones y acciones de rechazo y convocamos al conjunto de la comunidad educativa, gremios docentes y demás organizaciones sociales y políticas democráticas, agrupaciones estudiantiles y universidades nacionales, a repudiar la designación de Abel Posse como Ministro de Educación de la Ciudad de Buenos Aires.
Adhesiones institucionales

* ADN - Asociación de Productores y Directores de Cine Documental Independiente de Argentina
* AGCE - Asociación de Graduados en Ciencias de la Educación
* AGCER - Asociación de Graduados en Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Rosario
* Agrupación Independiente Mate Cocido (UNR)
* Agrupación Violeta “Luis Iglesias” de SUTEBA - Quilmes
* Alternativa - Agrupación de Graduados-as en Ciencias de la Educación (UBA)
* APDH - Asamblea Permanente por los Derechos Humanos
* APPEAL - Alternativas Pedagógicas y Prospectiva en América Latina
* Asociación Argentina de Educadoras/es Sexuales
* Asociación de Docentes de la Universidad Nacional de Luján
* Asociación de Profesionales en Psicopedagogía de la Ciudad de Buenos Aires
* Asociación Mutual Homero Manzi
* ATE Santa Elena (Localidad Santa Elena, Entre Ríos)
* CeFIEC-Docentes e investigadores/as del Centro de Formación e Investigación en Enseñanza de las Ciencias. FCEN, UBA
* Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini
* Centro Murga La Gloriosa de Boedo
* Centro Nueva Tierra para la Promoción Social y Pastoral
* Colectiva Feminista Las Furiosas La Plata
* Colectivo Ciudadanía por la Democracia y la Justicia Social
* Colectivo de Maestr@s de la Red de Apoyo a la Escolaridad
* Comedor Padre Mugica (Villa 31 – Ciudad de Buenos Aires)
* Comisión Directiva de UTE-CTERA CAPITAL
* Comisión Memoria Verdad y Justicia Zona Norte
* Consejo Directivo Departamento de Educación – Universidad Nacional de Luján
* Contratados DI del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos - Comisión de delegados gremial UTE
* COPADI - Colectivo para la Diversidad
* Corriente Peronista Germán Abdala
* Editorial Madreselva
* Educación Abuelas Plaza de Mayo
* Educación Nacional y Popular Frente Transversal
* El Puente Espacio Cultural
* Entidades de base de CTERA
* Escuela de Educación - Universidad Nacional de Córdoba
* Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas de Mar del Plata
* Familiares y Amigos de Luciano Arruga
* Familias por la Escuela Pública - Espacio colectivo de Padres y Madres que enviamos a nuestros hijos a las Escuelas Públicas de la Ciudad
* Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer
* Guardería Comunitaria La Hormiguita Viajera (Barrio Illia– Ciudad de Buenos Aires)
* ILEPOS - Instituto Latinoamericano de Estudios Políticos y Sociales
* Instituto Espacio para la Memoria
* Internacional de la Educación
* Junta Consultiva del Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Educación (IICE- UBA)
* Junta Departamental – Carrera de Ciencias de la educación- UBA
* Junta Ejecutiva de CTERA
* Junta Promotora Proyecto Sur Lanús
* La Mandrágora-Movimiento Estudiantil de Sociales
* Movimiento por la Educación Nacional y Popular
* Multisectorial Adultos 2000 (ATE- UTE)
* Programa Memoria Docente y Documentación Pedagógica del Laboratorio de Políticas Públicas de Buenos Aires
* Punta del Iceberg- Agrupación de Estudiantes y Docentes- Facultad de Psicología UBA
* Red Eco Alternativo
* Red Latinoamericana de Alfabetización – Argentina
* REDI - Red de los derechos de las personas con discapacidad
* SAHE- Sociedad Argentina de Historia de la Educación"

viernes, 4 de diciembre de 2009

El milagro de Milagro

Hace más o menos un mes, la escuché a Milagro Sala.

Además de contar su historia y la historia de la Tupac, tenía como interlocutor a su esposo, ex-periodista de La Nación y su compañero, que la ayudaba en recordar cosas que ella no tenía presentes en ese momento.

Respecto a lo de las piletas, contó que cuando era niña, ella iba con sus hermanos a una pileta en Jujuy. Sus hermanos son blancos. Ella no. Y a ella no la dejaban entrar. Por eso. Porque es coya. Sus hermanos (ella es hija adoptiva en una familia donde son blancos), decidían no entrar sino entraban todos. Esta vivencia, hizo que ella entendiera que poner piletas en el barrio es una reivindicación y un derecho. Supongo que para alguien que siempre pudo entrar a donde quiso, esto es difícil de imaginar y de entender.

En un momento contó que se acababan de publicarse unas notas en Clarín y no sé si en La Nación, que le habían ido a hacer a Jujuy.

Dijo que estaba triste. Que no podía entender tanta difamación y mentira. Su mamá de casi 90 años y sus hijos también estaban mal.

Quiso renunciar. Pero no pudo. No la dejaron.

Antes de hablar de algo con juicios definitivos, hay que conocer y entender de qué se trata.

Por eso traigo esta crónica de Sandra Russo.


Dinosaurios, peques y piletas

Por Sandra Russo

El barrio Alto Comedero, hacia donde fue creciendo San Salvador de Jujuy, se deja ver con la perspectiva del cerro. Entra uno en él como en cualquier barrio suburbano, acostumbrando los ojos a la pobreza, que aumenta en relación inversa al centro. Esto último es aplicable al mundo.

De pronto se ven las casas del barrio Túpac Amaru. Son hileras de cuadrados pintados con los colores de la tierra norteña. Celestes, amarillos, ocres, verdes. En muchos tanques de agua, que coronan las casitas como las chimeneas de los cuentos clásicos, sobre el negro brilla la imagen de Túpac Amaru. Es una imagen fuerte, desprendida de lo expresionista del retrato histórico. Es elemental: recrea el elemento indígena y el gesto resistente.

Esas viviendas sociales que a cualquier contratista del Estado le cuestan 130.000 pesos, a la organización le cuestan 86.700. Para abaratar los costos producen ellos mismos los bloques de cemento y las carpinterías metálicas. El taller metalúrgico tiene tres turnos: trabajan las 24 horas. Y apenas hubo un excedente, se montó la fábrica textil. En ella, la encargada explica las tareas de los hombres y las mujeres que costuran absortos en su trabajo y rodeados de una pulcritud luminosa. Son 146. Hacen delantales blancos. Pero también acolchados y remeras bordadas por encargo. Sobre la inmensa pared del fondo, la pared indica: "Compañero, tu patrón no comerá más de tu pobreza".

Los orgullos actuales de la Túpac Amaru son tres: el Cemir (Centro Integral de Rehabilitación para personas discapacitadas), el Parque acuático y el Parque temático. Los tres son sorprendentes, por distintos motivos. Pero probablemente en el Cemir se concentren los ataques de emoción o de llanto de los visitantes que llegan para conocer el barrio. Sobre todo si se trata de hombres o de mujeres que alguna vez entrevieron un orden de las cosas diferente. Incluso allí se ha registrado la emoción de algún cronista con firma conocida de un gran diario. La cobertura después no reflejó ese momento.

El Centro de Rehabilitación fue construido en cuatro meses. A la entrada hay una plaza con juegos adaptados. El edificio tiene todo lo que podría tener un centro prestador de servicios de las prepagas más caras, aunque es gratuito y abierto a la comunidad. Pasará como con el tomógrafo del Centro de Integración Comunitaria. Les derivarán pacientes de los hospitales provinciales. El de la Túpac fue el segundo tomógrafo de la provincia. En el nuevo edificio hay salas preparadas para diferentes discapacidades, un enorme gimnasio acondicionado con antideslizantes, pileta climatizada, una sala con cámara Gesell para que la usen psicólogos y psicopedagogos. Hay baños en distintas versiones y con variantes de protección, y salas con la acústica preparada para discapacidades auditivas. Es probable que la emoción surja en la visita al Cemir porque allí lo que se ve es la obra de gente que fue débil y ahora es fuerte, y piensa y trabaja para otros débiles. En eso, después de todo, reside gran parte de un gran sueño colectivo que atraviesa el tiempo y las generaciones. Cuando uno se emociona en el barrio de la Túpac es porque eso ya no se sueña. Se ve.

Fue en las copas de leche, según cuenta más tarde el Reptil (que se llama Sergio, tiene 23 años y es hijo de Milagro Sala), que detectaron que en las casas había niños y adultos discapacitados. Muchos estaban en la cama. Las familias no sabían qué hacer con ellos. Tomaron cuatro casas y provisoriamente armaron un centro de rehabilitación para que esas primeras cincuenta personas tuvieran asistencia. Ahora están listos para recibir a muchos más.

Pero son los Parques los que delatan un aspecto un poco surrealista de la Túpac. Los parques, que están hechos y pensados para la comunidad pero en especial para los niños, tienen una identidad por el momento indescifrable, porque es una identidad en construcción. La Túpac Amaru ya no es la organización social conocida por hacer miles de casas. Fue la acción, la obra, la que les dio derecho al discurso político. Y aunque haya internas irresueltas entre los movimientos sociales, está claro que más allá de las resistencias tanto del sistema como de parte de la clase política, esos movimientos tienen derecho a elevar, poner en escena y pelear no sólo por sus intereses, sino también por sus convicciones. La redistribución de la riqueza siempre evita hablar de la redistribución del poder.

El parque acuático refleja la obsesión de Milagro Sala por las piletas. La Túpac ha salpicado la tierra hirviente de Jujuy con piletas de natación. Están por todas partes. Son la reivindicación del alivio y la recreación. Son piletas en las que a ningún chico le revisan la cabeza para ver si tiene piojos. El parque acuático es el clímax de ese impulso. Tiene cascadas, toboganes y consta de varias piletas encadenadas. Pero a su lado, el Parque Temático lo deja a uno boquiabierto. Los dinosaurios gigantes se alternan con esculturas de peques, los duendes patagónicos de un dibujo animado nacional. Dentro de poco, esa inmensidad de agua, animales prehistóricos y peques será coronada con un enorme arco que replicará al del Tiahuanacu. A la ligera, uno diría que todo ese conjunto da Dalí. Aunque podría dar también Lewis Carroll, con una Alicia quechua en un pequeño país de las maravillas.

Mi visita a Jujuy coincidió con un contingente mayoritariamente femenino de Carta Abierta y el Partido Humanista. Cada vez va más gente. Uno allí va a ver, a escuchar y a conocer. La manera injuriosa en la que el senador Morales elevó al conocimiento nacional la existencia de la Túpac Amaru, se resuelve en forma paradojal. El desarrollo aceitado que ha tenido esa organización, su mística y su originalidad pueden plantear debates, pero si no se es un canalla perdido, despierta inequívoco respeto. Vivimos pidiendo que "se haga algo". Hay que ir a ver cómo en el norte, una organización que se inspira en Evita, el Che y Túpac Amaru ha tomado de este último su rasgo principal. Nos es completamente desconocido, a los argentinos que venimos de los barcos, ese rasgo. Nunca nos hemos permitido el interés. No es solamente político el fenómeno de la Túpac Amaru. Es un brillante destello cultural.

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-136086-2009-11-28.html